Quincho Municipal de Mburucuyá: Un lugar cargado de recuerdos

Existen lugares que con el tiempo se transforman un punto de referencia y que tan solo en verlos brotan los recuerdos que nos llena de nostalgia, en este caso es el Quincho Municipal de Mburucuyá ubicado en la intersección de las calles Gervasio Aguirre y Alsina.

Este terreno era propiedad de una familia que no vivía en el pueblo y le prestaba al Señor Niz para cultivar la tierra, él sembraba mandioca, maíz, poroto, batata, maní lo hizo por muchos años hasta que dejó de producir y se transformó en un espacio verde cubierto de pastos y algunos arbustos.

Fines de la década del setenta en el ángulo noreste se instala la bomba de la cloaca, hasta que en la década del noventa siendo intendente Sandalio Verón decide darle un lugar definitivo a las carpas de San Antonio (nombre con el cual se conocía la fiesta de San Antonio), porque espacio ya no quedaba para desarrollar las nueve noches de fiesta, el lugar donde se hacía se había construido un barrio del In.Vi.Co.

El intendente Verón manda a construir un Quincho cuya estructura está formado por palos de eucalipto con techo de paja de dos aguas, el Quincho estaba destinado para la actuación de conjuntos y el baile y el día 13 de junio instalaban las mesas para el almuerzo comunitario en el cual asistían autoridades provinciales y locales y público en general, alrededor del Quincho se ubican cantinas que ofrecen comidas tradicionales, los juegos de entretenimiento se instalaban en el espacio que tenía salida hacia la calle Moreno (propiedad de Guastavino), hoy propiedad de Naessens donde se está construyendo un tinglado.

Los juegos tradicionales que primero aparecieron en la fiesta de junio fueron la ambrolla, el sapo, el tumba latas, el sobre, el semáforo, ruleta con premios, tiro al blanco, el mete gol, entre otros.

A medida que pasa el tiempo al Quincho le fueron mejorando, se construyó un escenario, sala de estar con  baño para los músicos, alargaron unos metros más al Quincho.

En este segundo año de la no realización de la fiesta a causa de la pandemia, el Quincho Municipal se siente solitario extrañando a toda esa gente que siempre concurría al lugar para reencontrarse con familiares o amigos y también disfrutar del baile chamamecero.

Tomado de: Reliquias de mi pueblo
De: Ramón Olímpides "Topeka" Gonzalez
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